Un juego, una temporada.

El pasado domingo los Dolphins de Miami volvieron a ceder un juego en los últimos minutos frente a los Bills de Búfalo, rivales de la conferencia.  Una combinación de factores al final le quitó lo que debió haber sido una victoria. Por los primeros tres cuartos del juego la línea ofensiva lució aceptable y protegió a su mariscal de campo (QB) Ryan Tannehill, dándole tiempo para poder articular la ofensiva. La carrera que por los primeros cinco juegos estuvo ausente, dijo presente y ambos corredores, Lamar Miller (43 yardas en 9 intentos) y Daniel Thomas (60 yardas en 12 intentos)  hicieron lucir mal a una defensa que domina ese tipo de juego.  Al final de 4to periodo los Dolphins tuvieron el balón para cerrar el partido faltando cerca de 4 minutos y con ventaja mínima de un punto,  21 por 20. Pero la decisión del cuerpo técnico ofensivo liderado por Mike Sherman de jugar agresivo e ir por más, en vez de matar el reloj de tiempo con el juego de la carrera costó una victoria. El resultado ya todos lo conocemos. Se derrumbó la línea ofensiva y la detención (sack) a Tannehill provocó la pérdida de balón (fumble) que sello la victoria de los Bills.

La conferencia de prensa que siguió al partido traería las preguntas forzadas sobre las decisiones que se tomaron al llamar las secuencias ofensivas al final de ese último periodo. Pero las excusas y contestaciones fueron las mismas que han estado escuchando los miembros de la prensa de Miami y los fanáticos por lo que va de la temporada. Una línea ofensiva deficiente que ha permitido 26 detenciones (sacks) que no protege a su mariscal de campo (QB) Tannehill, tampoco ha sido capaz de ayudar a crear espacios en el juego de la carrera; y sin embargo era defendida por el dirigente Joe Philbuin cuando dijo sentirse cómodo con el grupo de jugadores y respaldo la decisiones de Sherman que por segundo juego consecutivo en casa le quitaban una victoria a los Dolphins.

Así las cosas los Dolphins llegan a su próximo juego contra el líder de la conferencia  los Patriots de Nueva Inglaterra, quienes cedieron su juego ante los eternos rivales de la conferencia los Jets de Nueva York.  Ambos equipos van en busca de remontar esas derrotas. La defensa de los Dolphins enfrentará a un Tom Brady que viene decidido a cambiar el curso de una temporada frustrante para él y para su equipo, quienes no acaban de encontrarse ofensivamente. La gerencia de los Dolphins han captado la importancia de lo que sucede en la línea ofensiva y el significado de este juego un poco tarde y en lo que aparenta ser una decisión unilateral de su Gerente General (GM) Jeff Ireland obtienen mediante cambio con los Ravens de Baltimore al tacle ofensivo Bryant Mckinnie. Este jugador aunque físicamente es el tipo de jugador que gusta al dirigente Philbin, no es menos cierto que sus acciones fuera del terreno no son las que Philbin espera de sus jugadores. Este jugador podría representar una ayuda adicional a la línea ofensiva, que mañana ira al estadio Gillete a jugar dentro de una nevera, con temperaturas que podrían bajar a los 35 grados con la lluvia. Unos Dolphins prácticamente completos y saludables enfrentaran a Brady y compañía. Un juego importante que muy bien podrá definir la temporada para ambos equipo ya que el que pierda podría tener una temporada corta y ver los juegos de campeonatos desde su casa. Quizás este último dato preocupó más a la gerencia de los Dolphins a moverse para buscar una reacción positiva, que a su cuerpo de dirigentes, quienes liderados por Philbin aparentan estar enajenados de las estadísticas negativas de su línea ofensiva. ¿Podrán haber resuelto el problema de la línea esta semana pasada los Dolphins? ¿Será Mckinnie la presión que haga mejorar el juego de Jonathan Martin y Tyson Clabo? Mañana conoceremos si en realidad esta será una temporada donde los Dolphins irán tras el titulo de la conferencia Este de la AFC  o solo tratarán de ir por el juego del comodín (wild card) al final de la temporada. Lo que sí está claro es que los Dolphins podrían jugarse en un juego la temporada

Kico Gonzalez

About Kico Gonzalez

Agente de jugadores profesionales para ligas de voleibol alrededor del mundo. Arbitro Nacional de voleibol, trabajando los campeonatos regionales y nacionales para la USA Volleyball. Coach de baloncesto y voleibol professional en las ligas de Puerto Rico.Estadistico, anotador y arbitro para la FIVB. Criador de golden retrievers. Amanate de las playas, padre de dos varones y casado por casi 26 años.

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